miércoles, noviembre 17, 2010

ESTE FIN DE SEMANA REGRESA LA MUERTE CON LAS MANOS EN LOS BOLSILLOS¡¡¡¡¡

jueves, agosto 26, 2010

" Una tempestad de discrepancias"

Ese era uno de los días en los que me encantaba estar fuera de casa, bueno, aunque en realidad no tengo casa, soy un simple asalariado, arrendado, rebuscador y no se que mas cosas, pues a mi no me gusta ponerle tanta vitrina a cosas tan sencillas de la vida. Siempre he pensado que la vida es sencillamente una hoja doblada en cuatro partes, nos dedicamos a escribir cada parte, y la vamos doblando con el paso del tiempo, hasta que ya no se puede más y se arroja a la basura…

Toqué dos veces su puerta de madera envejecida naturalmente, con el mismo ritmito con el que lo hacia desde hace doce años y 3 meses mal contados, cuando nos hicimos amigos y la empecé a visitar todos los jueves por la tarde, lo habíamos codificado sin previo aviso, sin el animo de querer saber que éramos nosotros, puesto que lo que menos nos preocupaba eran las visitas indeseadas. Ni ella ni yo sabíamos mucho de música y tiempos y esas cosas, pero en fin ella tocaba a la puerta de una manera y yo de otra pero los dos enseguida nos reconocíamos. Por fin abrió la puerta y me dijo “hol….” Yo no la deje terminar de saludarme y la mire de pies a cabeza para ver si tenia la ropa adecuada para salir (aunque a mi eso no me preocupaba, pero estoy casi levemente seguro de que a ella sí) y le dije: María victoria Saldarriaga Aranjuez, te preguntaras ¿Qué carajos hago yo aquí en tu casa, con esta lluvia torrencial y sin una sombrilla? pues bien hoy, yo, Juan Andrés Arbeláez Arango, tu amigo de mil batallas y escribiente (ente que escribe?) vengo corriendo desde el parque de los desventurados a invitarte a dar un paseo, ¿Qué dices?, ella como siempre, me seguía la cuerda en todas las pretensiones que se me cruzaban por la cabeza, tal vez esa era una de las razones por las que nunca teníamos un altercado. Se rasco la cabeza una y otra vez como pensando, medio confundida, y yo la miraba como imaginándome un mono de esos que vimos la vez que fuimos al zoológico del centro. Sabía que mis ideas al comienzo eran un poco descabezadas para una forma de pensar plana o predeterminada, pero ella no tenía nada de eso así que mientras buscaba la llave en el comedor me respondió con un simplemente “bueno”. La tire del brazo, la apure para que saliéramos antes de que dejara de llover, y le dije no quiero que me hables mientras caminamos, hoy solo quiero que me escuches. Bajamos los escalones de la entrada, abrió el paraguas y me dijo “entra”, me causo mucha risa, porque lo que yo quería era que nos mojáramos, mientras observábamos la mutación que tenia el mundo al empecer a llover fuertemente (cabe aclarar que la intensidad de la lluvia y lo que va sucediendo esta fuertemente relacionado “véase episodios cotidianos en un par de zapatos”), así que simplemente empezamos a caminar, ella con el paraguas abierto, y yo, a su lado como un nadador olímpico mojado por un charco en la autopista. Andábamos con la intención mutua de observar lo cotidiano, lo esencial, lo realmente importante de la vida, y no nos interesaba eso solo por que ella fuera Poe – ta y yo es – critor, y quisiéramos tener cosas de que hablar en nuestras creaciones, sino porque era muy curioso salir a la calle, y ver siempre escenas diferentes, no una obra de teatro preparada con anticipación estricta.

La gente corría a nuestro alrededor, unos: rápidamente intentaban llegar a un lugar donde no se mojaran, y otros: corrían un poco, se detenían un momento, miraban al cielo o a los demás, y seguían en su afán de escapar de la lluvia, como si tuvieran algún tipo de miedo a quien sabe que cosa. ¡Porque tanta conmoción, si el agua es vida! Le dije a María, y pues ella como siempre siguiéndome la cuerda no me respondió nada, pero realmente me estaba convenciendo de que debían estar cansados de vivir, y no querían empaparse de vitalidad, cuando huían de una manera tan espantosa, parecería que quisieran secarse hasta la última gota de vida. En medio del ajetreo uno que otro transeúnte nos miraba con diversas caras de risa, preocupación, confusión, resignación, estupidez, hambre y deseo, pero igualmente continuamos avanzando en línea recta. Ya había empezado a disminuir la lluvia, y me sentía con un poco de frio en las rodillas, así que nos sentamos sobre el andén, para descansar un poco y fumarnos un cigarrillo bajo la sombrilla, mientras esperábamos un chaparrón de agua de un conductor despistado o del inclemente cielo que nos ofrecía sus mas caprichosas pretensiones...

viernes, agosto 13, 2010

¿Déjà vu?

Una luz cegadora directa a tu mirada inocente y distorsionada, como tratando de borrar los recuerdos, de cuando no eras mas que un gusano pálido en una selva virgen. Caes en un trance de mil primaveras, no sabes quien eres, estas pálida, un soplo de tranquilidad recorre tu cuerpo. Tus canas inmunes a la experiencia improvisada, se tornan rojizas: semejan un baño de sangre y zumo de zanahoria. Inútilmente intentas recobrar la lucidez (¿porque buscas lo que no existe?), hábitos tuyos de descifrar con formulas físicas, las cosas naturalmente químicas. Tus ojos negros se entrecierran, luchando contra lo inesperado, con la angustia de sentirte desprotegida. Finalmente te quedas dormida, empiezas a soñar que duermes en un colchón de hojas secas, y mientras yaces inmóvil, un hombre con cabeza de águila y manos de terciopelo te acaricia los senos, tu cara, tus piernas, recorre lentamente cada parte de tu cuerpo, pero tu no puedes hacer nada, no sabes como despertar, o no quieres saberlo, quizás te deben gustar aquellas caricias desinteresadas. El hombre se levanta, te observa como presagiando que te despertaras, se aleja, se desvanece formando un estela de humo negro.

Despiertas bruscamente del sueño, estas muy mareada, levantas tu cuerpo a medias, tu sensación de euforia comienza a desaparecer, en cambio te sientes tranquila como cuando tenías 15 años, y esperabas junto a tu padre, con tu caña de pescar, una anguila radioactiva desprevenida y hambrienta. Estas confundida, a lo lejos alcanzas a ver dos hombres completamente vestidos de azul, mientras se acercan, observas tus manos, tus piernas, tus senos, tu cuerpo desnudo, con asombro lo miras una y otra vez, ¡te haz rejuvenecido 50 años!, nuevamente eres una niña. Finalmente los hombres están en frente tuyo, no los quieres ver, ocultas tu cuerpo inocente, desprotegido. Levantas lentamente la mirada, los observas fijamente por unos segundos y les das tu mano para que te ayuden a levantar, por una extraña razón te sientes confiada. Te llevan hacia un vehículo, mientras te acercas, hacia ti vienen mas hombres con una camilla, te empujan bruscamente, inmediatamente quedas acostada, cuando intentas levantarte te inyectan en el brazo derecho una solución de acido lisérgico y fencicleidina, sudas frió, tus latidos se aceleran, te visten con un saco negro y un pantaloncito de rayas blancas y rojas.

El vehículo se detiene, te bajan de una patada, das tres volteretas y te levantas. ¡Estas abandonada Tatiana!
Te sientas sobre el andén, totalmente desubicada. En el alucine que llevas cruzas la vía haciendo un par de maniobras peligrosas. Finalmente estas al otro lado completamente ilesa, pero con una risa la ijueputas de la traba que llevas encima, empiezas a caminar en línea recta observando todo tú alrededor, no logras saber en que lugar te encuentras.

Personas que van como con un destino predefinido transitan en todas las direcciones, por tu lado pasa un joven que camina cabizbajo con una guitarra en su espalda, le tocas su mano y le dices:

“Hola me podrías ayudar estoy perdida”, el joven te mira con cara de tristeza, como si te conociera o supiera que algo terrible estuviera por sucederte, no te responde nada, en cambio lentamente te acaricia tus mejillas rosaditas, te intenta dar un beso en la frente, pero tu retrocedes un poco, aquel desubicado transeúnte ante el desplante que le hiciste se marcha. Sigues caminando, sin la más mínima posibilidad de recurrir a alguien en busca de ayuda, hace frio, metes las manos en los bolsillos de tu saco para abrigarte un poco, sientes algo como frio dentro: lo sacas, ¡es una pistola!, disimuladamente la vuelves a guardar. Observas que al otro lado de la acera, hay lo que parece ser un policía, así que cruzas y le dices: “disculpa me puedes ayud….” No alcanzas a terminar de hablar y le pegas dos tiros en medio de los ojos, te quedas mirándolo unos instantes como se desploma, alguien te grita, volteas a mirar y de nuevo la luz cegadora te deja inconsciente en el suelo sobre el policía muerto.



martes, agosto 10, 2010

ESTARE DE VUELTA LA PROXIMA SEMANA .....

UNA MEZCLA DE INTRIGA,CURIOSIDAD Y SOLEDAD ME INVITARON A UNIR TUS LETRAS YA BORROSAS, MALTRATADAS,TAL VEZ CON LA ESPERANZA DE HOSPEDARME EN MUNDOS IMAGINARIOS, PERDIDOS EN LA INMENSIDAD SIN LIMITE DE LO IRRACIONAL.          888 PUNK

martes, agosto 03, 2010

INSTANTES MATUTINOS

Harto de andar en bicicleta te detienes en la esquina, levantas la mirada, y te sientas a pensar que seria de tu vida si hubieras doblado la esquina cuando tenías 17 años, si hubieras volteado tu mirada inocente a la izquierda de tu hombro, si el perro que se te atraviesa al salir de tu casa fuera una hormiga inquieta ,si tu madre sin razón te gritara al oído, si la niña que te gustaba en el colegio fuera hija de una monja, si el carro en el que te subió tu abuelo no era un cadillac, si el cigarrillo que te fumaste por curiosidad no era importado de las Malvinas, si la vela que se apago en tu casa a las 12:36 am no era sobrenatural, si los recuerdos de tu infancia prematura eran un chocolate sin leche, si las lágrimas que sobornaron a tu profesora de ingles eran una escena premeditada, si el asesino de Marilyn Monroe le hubiera estrellado un pastel de mora en la cara , si cuando tuviste tu primera erección no eras consciente de aquello, si al encender el walkman rojo sonara crass sin previo aviso, si tus botas de cuero usado no eran un arma de defensa, si el arma con la que soñabas no habría sido capaz de matar si no a doce indeseables, si el saludo de tu primo era un símbolo ancestral, si la idea que desechaste hoy día es un cultivo hidropónico, si el cabaret de tu vecina no era mas que una casa de muñecas, si al respirar en el cine aspiraras zyklon b, si te hubieras tropezado con una tortuga asmática, si hubieras escupido la imagen del sagrado corazón en la estampita de Buga, si al salir a la calle te encontraras un disco de crude ss, si al gritar lentamente invocaras un enano bailarín , si la cama en la que dormiste desde los 4 años era un recuerdo de viaje, si el beso que te robaron lo hicieron para darte una lección de lo que era la vida en las calles del tercer mundo en color amarillo… Ya no quieres pensar más, pues olvidaste que estas muerto desde los 7 años, cuando incendiaron tu habitación un lunes a las 5:30 am justo antes de levantarte para ir al colegio.

sábado, julio 31, 2010

EL ENCUENTRO CASUAL

Nunca habría imaginado, que caminando de aquí hacia allá y de allá hacia ninguna parte, me encontraría el boleto de tren para largarme de una vez por todas de aquí. La tarde soleada, los zapatos rotos, el niño llorando tras su madre, la pulga embarazada…
Y yo desesperado por llegar a la estación central de la parca a tiempo. Cuantas cosas tuve que dejar atrás, el sofá de piel de caballo, la colección de capote, la bicicleta, todo lo cambie por un café y un cigarrillo a las 8 de la mañana y la ilusión de despertarme en otro lugar, y observar a través de una ventana del siglo XIX el vuelo de un halcón malherido, extra-ordinaria idea la que golpeo mi cabeza ese 14 de julio. Cuando me subí en ese tren sin regreso sentí una nostalgia irrevocable, una suerte de necesidades creadas a lo largo de 35 años, las cuales nunca más volvería a satisfacer. Atravesando el tren llegue al último vagón, a mi derecha un anciano retraído fumando tabaco y yo de pie sin saber que hacer en ese ambiente nublado, respire profundamente antes de entrar y me senté a un lado, relaje mis pies y centre mis pensamientos, lentamente arranco ese maldito aparato que albergaba ilusiones, tristezas, alegrías, odios, mentiras propias y ajenas, en menos de un minuto ya estaba asfixiado , abrí la ventana me tome un sorbo del whisky que llevaba en el bolsillo de mi chaqueta , encendí un cigarro , coloque un cuaderno sobre mis piernas y empecé a escribir un cuento el cual quería terminar antes de llegar a mi destino : “el cielo se nublo cuando Juan José vio a lo lejos a Martínez, el soplón a quien debía dispararle en el café esperanto” ashhh no tengo cabeza para escribir hoy, llevo dos horas en este monstruo y solo he escrito dos renglones lo único que he podido terminar es la cajetilla de cigarrillos y el whisky … es el fin del ferrocarril voy al encuentro con mi amada “ la muerte”.

jueves, julio 29, 2010

GIRANDO SOBRE SU PROPIO EJE

El picadiscos RCA de Juan Esteban sonando toda la noche, 33, 45,78 giros de rock, punk, salsa, tango y una que otra estridencia de jazz y blues, diversidad musical que te caracterizaba en las noches de insomnio y los días del 88. Caminabas toda la tarde por las calles del centro con un bareto en la boca luciendo tu camisa de cuadros verdes, buscando un Long Play de los speakers, pensando en que ibas a hacer si te encontraras a carolina y ella te invitara una bavaria de nuevo como la semana anterior, nada que hablar con ella ni con nadie. A ella le disgustaba que mientras te hablaba de la universidad tu estuvieras en voz baja tararara, tan, tan, tan, tupa, tupa arghhh… No tienes solución Juan Esteban, te decía toda la noche escuchando tus Long play ya ni duermes pareces una momia; cada mes nos encontramos y tu callado imaginándote a Janis joplin Cantándote al oído: oh¡ now call me mean, you can call me evil, yeah ,yeah, I’ve been called much of some things around , definitivamente estas perdido en las montañas de la locura , palabras malgastadas las de carolina nada lo hacia pensar como ella quería. Melómano desde los 12 años ya no tenías espacio para guardar ni un ep a las 4 de la mañana, cuando tu abuelo te cortaba la luz porque no lo dejabas dormir.Enciendelo de nuevo ha dejado de girar(fumar).